O crime de Matamá

A nosa recollida de toponimia, como moitos saberedes, non se atinxe só aos nomes de lugar senón que tamén recollemos a rica tradición oral que os nosos paisanos gardan debaixo da boina, e as mulleres debaixo de chamativas pañoletas. Sabedor de quen na parroquia de Comesaña destacaba por saber cantares ou coplas de cornetadas, seráns… alá me dirixín na súa busca. Carmen Costas Comesaña, coñecida por todos como A Piñeira, cantoume un cantar do que xa pouca xente se lembra, e menos con todas as coplas. Resulta que o aprendeu nunha daquelas mañás que acompañaba a súa nai vender piñas, feixes de leña… á feira de Bouzas onde as cantaba un vello cego. Sen nada que facer, decidiu aproximarse ao vello e prestarlle atención ás súas verbas, unhas coplas que nunca máis esquecería (quizais polo espanto que lle puideron causar a aquela idade tan nova). Escribireino tal e como me foi cantado, con mestura de castelán e galego, e por suposto, coa gheada e seseo propios do lugar.

O cantar seica dicía así:

Parroquia de Matamán,
de Vigo cerca una aldea,un pouco antes do comezo do curso.
se ha cometido un suceso
que al oírlo causa pena.

Una madre sen entrañas
un padastro sen conciencia
a un niño encerraron
en una escura bodega.

Doña Berdiana Rodríguez
de segunda vez casada
con Antonio Ciprián
que nesta aldea habitaba.

Berdiana tiene un hijo
que con ocho años contaba
de su primer matrimonio
y a Antonio no le gustaba.

Si no matas a tu hijo
a su esposa él le dijo
si no matas a tu hijo
yo contigo yo no vivo.

A matarlo no me astrevo
su esposa le contesta
que tengo malos vecinos
y temo a ser descubierta.

Lo que podemos hacer
encerrarlo en la bodega
y no darle de comer
para que de hambre se muera.

De eso a mí nada me importa
su marido le contesta
yo lo que quiero es no verlo
sino me marcho de casa.

Cogió el inocente niño
aquella maldita madre
y lo lleva a la bodega
para que muera de hambre.

El niño al verse solo
encerrado en la bodega
empezó a dar unos gritos
loco y desesperado.

Unas vecinas del pueblo
que por el lugar pasaban
al oir tales lamentos
asombradas se quedaban

Se asoman a la bodega
por ver lo que allí pasaba
y vieron que era un niño
que amargamente lloraba.

Quien te ha traído aquí
las mujeres preguntaban
mi mamá contesta el niño
porque no me quiere en casa.

Antes tanto me quería
ahora me ha olvidado
y por culpa de mí tío
aquí me tiene encerrado

Tienes hambre le preguntan
aquellos nobles vecinos
desde ayer por la mañana
no he comido ni he bebido.

Por debajo de la puerta
por un tragaluz que había
le pasaban fruta y pan
por el que el niño comía.

Pero al cabo de seis meses
cansados y aburridos
dieron parte a la Justicia
de todo lo sucedido.
Vino la Guardia Civil
al matrimonio esposaron
pusieron en libertad
a aquel niño desdichado
Al hospital lo llevaron
para ser bien atendido
a los padres a la cárcel
por salvajes y asesinos.
Tenía varias heridas
todo su cuerpo molido
de dormir sobre el suelo
desnudo y muerto de frío.
O cego acabaría gritando: A los padres cárcel por salvajes e asasinos!

Unha reflexión sobre “O crime de Matamá

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